lunes, 7 de febrero de 2011

Los circuitos electrónicos, el nuevo blanco de las armas de destrucción.

Conforme los Estados Unidos se alistan para un posible conflicto con Irak, muchas de las armas estrella de la guerra del Golfo Pérsico de 1991 han reaparecido, más mortíferas que nunca. Las bombas inteligentes son más inteligentes. Los aviones furtivos son más escurridizos.

Hasta las tropas terrestres están mejor equipadas que hace doce años.

Sin embargo, según los expertos militares con los que habló The New York Times , la mayor revelación técnica de la próxima guerra de la región quizás no sean los viejos sistemas perfeccionados sino una nueva categoría de poder de fue go: las armas de energía dirigida.

Se trata de láseres invisibles que emplean microondas de alto poder y otros tipos de radiación en lugar de los impulsos de luz visible comunes en la ciencia-ficción. Estos nuevos sistemas, en desarrollo en países como Gran Bretaña, China, Rusia y Estados Unidos desde hace al menos una década, no tienen como propósito matar gente. Las bombas, los cañones y la artillería convencionales se ocupan de eso.

En cambio, la mayoría de los sistemas de energía dirigida están diseñados para matar circuitos electrónicos, desorganizar o destruir los dispositivos digitales que controlan la información vital de las sociedades modernas y las fuerzas militares actuales. Los equipos de interferencia tradicionales bloquean el funcionamiento de los sistemas de comunicaciones pero no los dañan.

"Si se inicia una guerra en Irak, estoy absolutamente seguro de que se utili zarán armas tanto de energía dirigida como de radiofrecuencia", señaló John Ar quilla, profesor de análisis de defensa de la Escuela Naval de Posgrado de Monte rrey, California, en referencia a los nuevos tipos de armas y a la tecnología de in terferencia tradicional. "En los últimos años, se han realizado numerosas investi gaciones en este campo tanto en los Estados Unidos como en otros países, no to dos aliados nuestros."

Por eso, la energía dirigida, como el genio que escapa de la botella, puede representar un peligro para los Estados Unidos y no sólo para sus adversarios. Con su creciente dependencia de las comunicaciones y sistemas de información digita les, los Estados Unidos son probablemente el blanco potencial más vulnerable a los dispositivos de energía dirigida, explican los expertos militares.

Pero, por el momento, la mayoría de los especialistas en energía dirigida están concentrados en los usos posibles de esta tecnología contra Irak.

Los expertos militares dicen, por ejemplo, que los Estados Unidos o Gran Bretaña podrían utilizar misiles de crucero o unidades comando para lanzar un arma de energía dirigida a unos pocos cientos de metros de un búnker de control iraquí que esté cerca de una gran concentración de población civil. Si el arma funciona adecuadamente, inutilizará o destruirá los circuitos electrónicos que se hallan dentro del búnker sin los riesgos que entraña un ataque convencional con misiles o bombas.

Otros sistemas de energía dirigida en desarrollo utilizarán microondas para provocar dolor en las capas externas de la piel sin causar daño físico general con el fin de despertar el instinto de fuga.

"Esto podría ser eficaz sobre todo en el centro de Bagdad -dijo Christopher Hellman, analista de investigación del Centro de Información de Defensa, un think tank de Washington-. Si una de las tácticas de Saddam Hussein es inundar Bagdad de civiles, sería bueno tener algo así." Hellman calcula que el gobierno re cientemente ha invertido "decenas o quizás cientos de millones de dólares por año" en los sistemas de energía dirigida.

Lo importante es determinar la capacidad de posibles enemigos para desarrollar tales dispositivos. Por ahora, los expertos militares parecen creer que las armas de energía dirigida están fuera del alcance técnico de los grupos terroristas.

"Creo que les resultaría más fácil desarrollar un arma nuclear y emplear el impulso electromagnético producido por ella que desarrollar armas de microondas de alto poder", dijo David A. Fulghum, editor militar de Aviation & Space Tech nology, importante revista de esta industria.

Sin embargo, el desarrollo de tales sistemas por parte de países potencialmente antagónicos con capacidad industrial y tecnológica significativa podría plantear un dilema militar.

"Este es uno de los principales talones de Aquiles del uso creciente de tecnología en las fuerzas armadas estadounidenses -subrayó Arquilla-. La mayor parte de lo que tenemos no está protegida contra este tipo de capacidad y somos sumamente vulnerables, por lo que tiene sentido que otras fuerzas militares estén investigando estas capacidades. Hemos visto cada vez más experimentos en este campo por parte del Ejército de Liberación Popular", dijo con referencia al ejér cito chino.

A comienzos de los 60, los Estados Unidos y la Unión Soviética reconocieron por primera vez los efectos potencialmente destructivos de los impulsos electro magnéticos (EMP), emitidos por las detonaciones de armas nucleares. Además de liberar calor y energía física, las explosiones nucleares liberan grandes cantidades de radiación electromagnética. Esta puede perturbar el funcionamiento de los se miconductores que constituyen la base de los transistores. Los semiconductores operan regulando un flujo de electrones, o corriente. Cuando se aplica una gran radiación externa a un semiconductor, esta puede inducir el flujo de más co rriente de la que puede manejar el semiconductor, causando la destrucción del dispositivo.

Desde los 60 hasta el final de la guerra fría, los Estados Unidos y la Unión Soviética invirtieron miles de millones de dólares para proteger sus sistemas electrónicos contra el efecto de un impulso electromagnético producido por una explosión nuclear. La nueva generación de armas de energía dirigida puede emular el tipo de daño que eventualmente provocan los EMP nucleares a los dispositivos electrónicos pero en un radio de acción mucho menor, con más control del daño y sin la destrucción física y la radioactividad consiguientes.

Las dos principales familias de armas antielectrónicas de energía dirigida son los dispositivos de banda ultra-ancha y los sistemas de microondas de alto poder. Las armas de banda ultra-ancha, conocidas como UWB, emiten energía a lo lar go de un segmento relativamente amplio del espectro electromagnético. Los dispo sitivos de microondas de alto poder concentran grandes cantidades de energía en una banda de frecuencia muy estrecha.

Los dispositivos de microondas de alto poder en general se usan para destruir componentes eléctricos, mientras que los dispositivos UWB tienen más probabilidades de provocar una perturbación temporaria en el blanco.

Uno de los principales problemas para desarrollar estos tipos de sistemas de energía dirigida radica en poder generar la potencia necesaria. Pero, en la última década, los sistemas de energía dirigida se han convertido en armas viables en gran medida gracias a los avances en las baterías y los capacitores que permiten li berar una gran cantidad de energía eléctrica en un impulso muy veloz.

Fulghum, de Aviation Week, dijo que los misiles de crucero probablemente fueran la forma elegida para lanzar armas de microondas de alto poder o de banda ultra-ancha en el caso de hostilidades en Irak. Estos misiles son óptimos porque las armas de energía dirigida seguramente inutilizarán el vehículo que las lance.

"El primer paso es colocarlas en un misil de crucero que no necesariamente tenga que volver", dijo Fulghum.

GERARDO A. ROMERO LUNA

C.I:17.207.444

CIRCUITOS DE ALTA FRECUENCIA

II PARCIAL

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